Transformación personal a través de la evaluación

Una de las partes de mi modelo de coaching es evaluar. Cuando completo un trabajo o una presentación, reflexiono sobre qué funcionó y qué no. Esta evaluación fomenta una transformación duradera y sustituye a la crítica que destruye la autoestima – la mía o de otros.

Evaluar para comprender lo que hago y cómo mejorar mis procesos es una acción que se aprende. Pero primero hay que desactivar la voz de la criticona interna que tanto molesta y aplasta.

En septiembre di un taller sobre atrevimiento, visibilidad y hablar ante una audiencia “Yo también quiero hablar: el Bootcamp”. Ese mismo día comencé a evaluarme.

Al día siguiente, con más calma, evalué mi desempeño. Hice una lista de cómo hacer más eficientes los procesos del taller y lo que me llevó a presentarlo al fin – luego de tanto tiempo reflexionando si lo hacía o no. Hasta incluí cómo y en cuáles áreas voy a pedir más ayuda. Escribí y escribí. Descubrí lo que deseo mejorar o añadir a próximas ediciones del taller. ¡Confirmé que deseo repetir ese taller!

También comprendí que el elemento principal de una evaluación, especialmente si es a misma, es hacerla con cariño y dulzura. Bastante me molesta y me aplasta la voz de la criticona interna…

Atreverme a hablar me llevó a aceptar mi voz y a compartirla. Evaluarme me llevó a ver opciones y mejorar procesos. Reflexionar sobre todo lo que viví me permitirá considerar nuevas opciones y moverme hacia ellas.

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