¿Cómo detengo el sufrimiento?, me preguntan.

El primer paso es reconocerlo. Muchas veces en mi día a día niego mi sufrimiento. Sufrir ¿yo? Bah. Otras veces sufro más que nadie. Mi sufrimiento es especial y original. Pero me apoya evitar mis pensamientos en desorden. Sufrimos todos. Es parte de la vida y no tengo porqué juzgar que el de alguien es mejor o más fuerte que el mío ni viceversa.

Segundo paso, estudiar sobre sufrimiento y sus causas. Mucho se habla de la felicidad y de que es el estado óptimo del ser humano. Pero si el sufrimiento es causa de la infelicidad, ¿por qué no estudiarlo? Estudiar lo que es, las maneras en que se sufre y hasta mi estilo preferido de sufrir. En las guerras se estudia al enemigo para diseñar estrategias dirigidas a aniquilarlo.

Por último, practicar constantemente la interrupción de los pensamientos de sufrimiento. Una de las cosas que hago es poner un cronómetro que suene cada media hora. Me pongo en presencia (como explico este episodio: https://marinesrivera.com/2022/01/10/la-travesia-de-mi-vision/ ) y ausculto mis emociones en el momento. A veces repito la lección de Un curso de milagros (UCDM) que me toque ese día. Este es el paso más prolongado. Llevo no sé cuántos años por la libre, sin interrumpir la queja, ¿cómo es posible que pretenda liberarme del sufrimiento en 3 días? ¡Dah!

La cualidad de atender y observar es una de las más intensas en el ser humano. Todo lo que atendemos se ilumina. Una mujer apreciada no se escapa, una emoción negativa atendida se cura, todo lo observado se mantiene en la luz. Atiende y observa.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s