Competir y cooperar

Planificamos y creamos nuestras estructuras políticas y sociales a base de la competencia, de ser mejor que alguien en algo, de “lo mío es mejor que lo tuyo”. Concursos como Miss Universo propagan y fortalecen la visión de que una mujer será mejor que las demás. Hasta yo he sido partícipe de concursos de ese tipo. No, no de Miss Universo.

En octubre de 2016, participé en una competencia de discursos humorísticos en Curazao representando a los clubes Toastmasters de Puerto Rico. Gané tercer lugar de entre 14 participantes y fue una emoción muy grande para mí. Primero, el discurso daba risa de verdad. Segundo, descubrí que para llegar allí mis experiencias de perder habían sido más importantes para mi desempeño y evolución. Tercero, comprendí que el trabajo en equipo me ayudó a llegar allí.

Me encantaría decir que esa comprensión la tuve allí mismo mientras competía, pero no. La luz vino después, cuando analicé lo que había logrado. Primero, ver que la audiencia se reía a carcajadas me permitió percibir que yo podía ser graciosa en español (porque llevaba tiempo creyendo que no podía traducir mi sentido del humor a inglés). Segundo, todas las ocasiones anteriores en las que perdí, que fueron muchas, me permitieron desarrollar mis fortalezas, reconocer lo que funcionaba y mejorar lo que no. Tercero, por mucho tiempo estuve gestando el discurso ganador, pero el flujo del mismo se fue revelando en conjunto: en un viaje de Cerro Maravilla a Bayamón le expuse la idea a mi amiga Charo, ella me dio retroalimentación y le dimos forma al discurso.

Todo este cuento me llevó a pensar que en nuestros lugares de trabajo muchas veces predomina la competencia por encima de la cooperación. “Es importante que mi desempeño sea mejor que el tuyo, porque así demuestro que tengo más habilidad”. Y sí, en ciertos casos la competencia puede servir como motivador. Pero cuando llevamos mucho tiempo compitiendo por algo pensamos que ese es el modo más efectivo de resaltar o relacionarnos. Hasta podríamos sumirnos en un pequeñísimo mundillo de uno y ponerles el pie a otras personas para que no evolucionen. Muchas veces nos retrasamos en completar metas cuando vamos actuando como si “yo” fuera mejor que “nosotras”, o como si no necesitáramos el apoyo de quienes nos rodean.

La competencia puede apoyarnos a autodefinirnos, pero la cooperación nos apoya a despegar todos como grupo, cada cual con distintas velocidades, pero unidos. Sí, podemos competir y cooperar, pero al final el todo es más numeroso y magnífico que el juego solitario. Si no viniésemos a este mundo para relacionarnos y cooperar, viviríamos en  un planeta de uno, como el Principito…

 

 

 

One thought on “Competir y cooperar

  1. About a month ago I started a new job and I noticed I felt competitive to be better than the person I was replacing. But this feeling grew to be a feeling of gratefulness as cooperating with her and my new team made me better at my new job and what I can bring to the team. Not because I’m any better but because everyone is in it with a sense of cooperation to see the team succeed.

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