El miedo que me habita

Una de mis maestras de escritura creativa, Mary Ely Marrero, dice que no podemos escribir con miedo. Yo soy testigo de que sí. En este momento escribo con miedo y aprehensión. Me encantaría que quienes lean mis palabras las acepten y me da miedo que las rechacen. Me encantaría ser aportación para otras personas, pero me aterra que no le encuentren valor a lo que comunico. ¡Ah! Y no solo me sucede al escribir. También puedo vivir con miedo.

Hace dos años me tiré de paracaídas. Un amigo programó la fecha con semanas de anticipación. Llegado el día me monté en la avioneta que me llevaría a la altura apropiada con mis nervios “a fuego”. Fui con miedo durante los 15 minutos que duró la subida (que me pareció de tres horas). Me tiré a la cuenta de tres (justo en el 3) con terror. Durante todo el trayecto de caída libre me mantuve en un estado de gratitud por si moría. No deseaba que el miedo fuera la última impresión cuando el paracaídas fallara y quedara enterrada seis pies bajo tierra.

Cuando el instructor abrió el paracaídas, el silencio se hizo presente y fue total. Mientras flotaba sentí una paz indescriptible. El miedo se quedó atrás en algún punto del viaje cuando insistí en moverme a pesar de llevarlo.

El miedo me acompaña. Lo imagino frente a mí con sus manos sobre mi pecho. Lo imagino con sus manos sobre mi espalda.  Unas veces me agarra para anclarme. Otras siento como si me empujara a actuar sin detenerme. Me inmoviliza, me provoca. Cuando lo reconozco como un incentivo a tener una vida repleta de aventuras y creatividad, me suelta y me incita a proseguir con el juego de mi vida. Cada vez que persisto en mi camino añado logros o desaciertos que me hacen ampliar la visión que tengo de mí. Me descubro transfigurada.

Te invito a ver las señales que te da el miedo como un aliciente a una metamorfosis que desconoces, que precisamente te da pavor porque conlleva dejar de ser quien has sido hasta ahora. Superar el miedo te permitirá dejar atrás tu pasado. Sobrepasar el miedo te convertirá en una versión transformada de quien creías ser.

El miedo se alejará cada vez que lo reconozcas y te muevas a pesar de tenerlo.

 

 

 

5 thoughts on “El miedo que me habita

  1. Poet to poet!

    Creo en ti y el mundo necesita tu arte.

    Tu talento es una bendicion para todos. Medicina.

    Gracias por lanzarte Marines!

    Y que las mariposas y el miedo nunca se difumen. Que te motiven siempre sirviendo de alerta, “Ahora se que esto lo tengo que hacer!”

    Love you!

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  2. Gracias por compartir estas palabras. No sabía que habías saltado en paracaídas. Si no hubieses escrito sobre el miedo que te dió, no sabria yo esta parte de tu historia.
    Te quiero y tengo miedo de que no sigas escribiendo, así que espero leer más de tus palabras.

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  3. Amada amiga:

    Celebro tu miedo y el mío; nos hace producir, crear, actuar…volar. Mirándolo de frente vamos desarrollando familiaridad con él, hasta alcanzar ese estado de “costumbre”. ¡Como el de algunos casados!

    Así, de a poquito, pierde fuerza, dominio sobre nosotras y lo transformamos para bien. Yo lo bauticé ADRENALINA…y lo busco, algo así como un vicio de viernes social.

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