Una enfermedad para sanar

En el 2012 me diagnosticaron cáncer de tiroides y me tuvieron que extirpar ese pequeño órgano que parece mariposa. Pequeño pero poderoso, porque ayuda en las regulaciones del sistema endocrino. Desde entonces me acompaña lo que llaman la neblina cerebral o brain fog como se diría en buen castellano.

Gracias a actividades de autocuidado he manejado esas nubes. Una de las que más me apoya es la meditación. Y no a lo loco, pero con un objetivo para que sea más llevadera y efectiva. Al inicio programo mi intención y luego al final agradezco el tiempo invertido en mi cuidado.

¿Cuántas veces interrumpes tu vida – ocupada o no – para meditar? Muchos dicen que no pueden, pero es una herramienta para simplemente estar, observar y dejar ir. Muchos minutos es bueno, pero pocos también. Lo importante es comenzar a dejar de vivir aburridamente…

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