La abogada que escribe poesía

En 1994, me gradué de leyes de la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana de Puerto Rico. En septiembre del mismo año tomé la reválida por primera vez. Par de meses después, acudí al Muro de los Lamentos del Tribunal Supremo a descubrir que me había colgado, como tantos otros graduados. Entre 1995 y 2002, asistí cinco veces más a la reválida y visité cinco veces más el Muro con los mismos resultados de la primera vez. Aunque debo aclarar que en marzo de 1995 tomé únicamente la reválida notarial, ¡y la pasé! Pero, al final, el resultado igual. No pude ejercer la notaría, porque nunca pasé la reválida general.

La ironía de todo esto: desde 1994, hasta el presente me he dedicado a trabajos que me han permitido desarrollar mis conocimientos de leyes gracias a mi grado de juris doctor. Y es una ironía, porque sé de otros graduados que pasaron la reválida para luego perseguir otras carreras, porque la de abogacía no les llenaba. Yo, en vez de perseguir otra carrera, me mantuve en la misma. Y mientras escribo, me cuestiono de dónde salió la persistencia y tenacidad para tomar tantas veces la reválida, para mantenerme en una profesión que no puedo ejercer a cabalidad, para continuar día tras día. Quizás por el beneficio de verle los huevos al perro es que puedo ver la persistencia que he demostrado por todos estos años y es la primera vez que lo veo así.

¡Por tanto tiempo me sentí inepta e incapaz! La reválida fue una tortura, tanto estudiar para ella, como estar tres días en sus garras. Recuerdo una vez que llegué al lugar donde la ofrecían y me di media vuelta en la entrada. No me senté para no gastar uno de los intentos. Total, tortura igual.

Los desaciertos y las colgadas me hicieron un hueco en el corazón que con el pasar del tiempo sanó y cerró. Quizás con más tiempo del que debería haber gastado… Sin embargo, esta experiencia tan total y tan frustrante, me ha hecho estar donde estoy. Me ha dado herramientas para ser tenaz. Me ha permitido ayudar a tantas personas que es más mi agradecimiento por dicho fracaso que la frustración de no haber pasado.

Ahora, si tan solo fuera tan tenaz y persistente para dedicar más tiempo a la escritura, tendría un caudal impresionante de poemas eróticos, ensayos de protesta y novelas con finales no felices…

3 thoughts on “La abogada que escribe poesía

  1. Y muchas pero muchas obras de teatro!

    Escribelas!

    Nos hacen falta.

    Att:

    Actor cansado de lo mismo esperando por los libretos de Marinés Rivera

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  2. Bueno, entonces piensa que vas a estudiar para tomar la reválida una vez más y escribe el guion, novela, poema, etc.
    Mucha suerte!

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  3. Si quieres ejercer puedes revalidar en California…si Kim Kardashian puede y no estudió leyes tú puedes también!
    Y así como dice Cristina, escribes sobre la experiencia.

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