¿De qué me sirve procrastinar?

Llevo meses haciéndome esa pregunta. No quiero saber la respuesta. Pienso que me frustraré y me enojaré y me sentiré culpable por estar dándole largas a mi vida. ¿Si me contesto y me doy cuenta de que no quiero cambiar? ¿Si mantengo la historia de que soy la misma de siempre? ¿Si me quedo en el mismo cuento porque así soy?

No contestar la pregunta me mantiene estática. Al procrastinar detengo todo, aparento detener el cambio, me mantengo.

Hoy considero soltar esa creencia de que es mejor mantenerme que rehacerme. Observo la mesa de mi comedor, los libros sobre ella, las revistas, los papeles que la ocupan. Lleva meses así. Yo la miro cada vez que me siento en mi sala a descansar (procrastinar) y me imagino recogiéndola. Termino detenida porque veo el resultado futuro: estará ocupada en algún otro momento; volverá a tener regueros y tendré que recogerla, otra vez. ¿Y qué? Puedo dejar de procrastinar, soltar el resultado y recogerla.

¿De qué me sirve dar largas? No contestar, no mirar, no evaluar o no reflexionar es un juego pequeño. Es jugar al yo-no-sé, es quedarme en un espacio de involución. Es pretender que no tengo la capacidad de hacer algo diferente a procrastinar. Sí, he descubierto que hoy sé menos que ayer; que la grandeza del universo es suficiente para detenerme en el “¡es mucho lo que desconozco y quiero saber más!” Pero jugar un juego pequeño es creer que no puedo comprender ni aprender. Jugar un juego pequeño es conformarme con una relación mediocre, conformarme con no escribir, conformarme con subsistir igual. Conformarme y no transformarme.

Este espacio de marinesrivera.com lleva en las redes poco más de dos años. Vacío. Todas las semanas me digo tengo que escribir algo para mi website y no me dedico a hacerlo. Lo que quiere decir que llevo más de 104 semanas dando largas al asunto por no arriesgarme, por miedo al rechazo, porque no soy suficientemente buena, porque no soy escritora, porque no tengo la capacidad, porque no tengo las agallas, porque hay mucha gente haciendo lo mismo, porque a nadie le interesa lo que tengo que decir, porque no tengo tiempo, porque no sirvo para esto, y 94 razones más. Todas legítimas para mantenerme conforme, pero no transformada.

Hoy deseo colocarme en otro espacio. Deseo inventar preguntas atrevidas, contestarlas y crear nuevas historias. Deseo ver más allá de las limitaciones de mi ego y de sus cuentos. Deseo comprender la maravilla de jugar un juego de aventuras. Deseo observar lo que tengo frente a mí. Deseo compartir la incertidumbre y la maravilla de mis lecciones. Pero más que todo, deseo expresar lo que vivo y lo que siento porque estoy cansada de callar y conformarme. Ahora voy a actuar y transformarme.

12 thoughts on “¿De qué me sirve procrastinar?

  1. Las mujeres somos las peores en encontrar faltas a lo que hacemos, las que esperamos a que todo esté perfecto antes de dar el primer paso, las que pensamos que nuestras ideas no son las mejores. Te felicito por tener el
    coraje de dar El Paso. Si esto es muestra de lo que viene, no tienes nada de que temer!

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  2. ¡Que bueno que por fin arrancaste! Es tu momento de construir y habitar el espacio de la congruencia. Yo, me aprovecharé de eso y tomaré contigo un aventón. Mis fuerzas se han ido a vacacionar así que esperaré como corredor de relevo lista para tomar el batón. Gracias.

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  3. Procrastinar es de hombres también, lo que representa para mi una ventaja.
    Me evita cometer errores mayores cuando creo que tengo la solución rápida en una situación y caigo en la corrección de esos errores que me doblan el tiempo para completar el proyecto en cuestión. Claro que tengo la excusa de las contingencias inherentes a cada situación.
    Así que procrastino para tener el espacio para una mejor planificación.
    Como aquello de vestirme despacio que voy de prisa…

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  4. Me encantó leerte y encontrarme en tus líneas.
    Y como me ví allí, haré mia también la decisión de lanzarme al abismo del primer paso y emprender mi camino. Gracias por ese impulso!
    Sigue adelante y no te detengas, como el flautista de Amelín, que vamos detrás de ti!
    Un gran abrazo!

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  5. Que bueno leer tu escrito y saber que uno no esta solo en esto! Procastine hasta encontrar el momento apropiado para leerlo. Pienso que somos flexibles y muy permisibles con nosotros mismos. Si uno tuviera el mismo nivel de compromiso de alguien a quien respetas muchisimo con uno mismo, la historia seria totalmente diferente. Procastinar una tarea es relativamente definir una prioridad. Procastinar una meta, no es aceptable! Me encanto el “mantenerme conforme, pero no transformada”. Muy buen comienzo! Solo tengo una pregunta: Cuando leemos el proximo articulo? 😉

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