Pandemia y curiosidades ahora

La semana pasada, mientras lavaba ropa, tuve un momento de Gozo Absoluto. Estuve en el ahora. Estuve presente en mi vida, presente en el momento, con lo que hacía. Cuando comprendí y traté de agarrarme al momento, ya había pasado. Aunque podría pensar que no he desarrollado la concentración necesaria para estar ahí prolongadamente, prefiero reconocer que vi ese Gozo y podría reconocerlo cuando vuelva. En contraste, a veces paso días en mi trabajo desenfocada, con el deseo de estar en otro lado, porque no estoy en el presente.

Un amigo me confesó que un día, mientras fregaba los platos en su casa, se cuestionó: ¿es esto todo lo que tiene la vida para ofrecer? Al tiempo se divorció. Si tuvo conexión una cosa con la otra, no sé. Pero ahora me cuestiono mi momento de Gozo…

La vida pasa por nosotros inexorablemente. El tiempo nos permite verla en distintas velocidades dependiendo del enfoque que tengamos. Si nos enfocamos en el pasado, estamos viviendo un tiempo quemado, en cámara lenta y circular; si nos enfocamos en el futuro, vivimos una línea aun inexistente y acelerada. El ahora nos permite ver lo que está ocurriendo y observarlo de manera inmediata, en tiempo real.  

Mi vida se compone de momentos mundanos y esotéricos, de curiosidades y frivolidades. Pero si no estoy presente me pasarán sin saber que pasaron. Quizás me aterroriza pensar que viva un momento difícil y lo sufra en el presente, pero si lo vivo y lo observo en el momento que ocurra, ¡será más llevadero que vivir en la angustia y ansiedad de los otros dos tiempos!

En estos días donde todavía vemos pandemia en todo lo que vivimos, vale el esfuerzo vivir desde el ahora, aunque no sepamos lo que haya al otro lado. Al final, no tenemos que saberlo. Tenemos que vivirlo.